domingo, 20 de diciembre de 2009

RECETA: SOLOMILLOS DE CERDO AGRIDULCE CON CIRUELAS Y OREJONES. HISTORIETA. MIS AMIGAS DEL ALMA



Desde que me ha dado por contarle al mundo lo que por mi rubia cabeza, (además y encima, aclarada con mechas), se pasea, estoy aprendiendo muchas cosas.
Estoy aprendiendo a organizarme, y eso en mi, la persona con más capacidad de improvisación del mundo, o casi, es un aprendizaje de valor incalculable. 

Ahora se que para sacar un post nuevo cada fin de semana tengo que empezar a escribir el miércoles, dormirlo, leerlo el jueves, cambiar cosas, dormirlo, leerlo el viernes, añadir chorradas, digerirlo, dormirlo, y publicarlo el sábado sabadete…post nuevo en el bloguete.

Y aquí me tenéis, sábado, 12 de la noche, improvisando el famoso post que tenía que haber empezado tan organizadamente el miércoles.... Si donde no hay....
Lo único que había pensado con anterioridad, que algo es algo, era sobre que versaría la historieta de la semana. Se me ocurrió el viernes de madrugada, horario natural en que se me suelen ocurrir a mi todas las ideas, (peregrinas o no), mientras cenaba y brindaba estupendamente con una de mis amigas del alma.

En ese momento, y no porque ya estuviésemos amigable y ligeramente tomadas, me volví a dar cuenta de lo que me importan mis amigos, los buenos y de verdad y mis amigas del alma.

Empezaré por ellas. Son 4. Lo nuestro viene de hace mucho, mucho tiempo, tanto que nuestra amistad está ya cosida al forro de nuestras susodichas almas, y nos hemos ido haciendo mayores, (algunas con más consciencia de ello que yo), al mismo tiempo.

¡Y la veteranía es un grado!. Lo nuestro empezó hace más de 25 años, (con una de ellas, incluso antes), cuando todas estrenábamos en Madrid experiencias, universidad, oficios, aventuras y vidas… Aquello fue mucho estreno. Y todo junto, y al mismo tiempo
.
Somos muy distintas, pero las 5 cumplimos el principio universal de las amistades del alma eternas: todas creemos y compartimos los mismos básicos principios de la vida.

Nuestros conceptos y capacidades para generar cantidades de honestidad, generosidad, sacrificio, comprensión, empatía, perdón, amor y risas, son muy, muy similares.

Yo creo que el amigo del alma con rango de veteranía sólo se puede producir dentro del ecosistema de la adolescencia, en ese maravilloso momento en que uno es más vulnerable, más blandito y más moldeable, y todos nos formamos, nos reformamos y nos transformamos en buena parte a merced de esos amigos que luego, (si hay un poco de suerte y la vida no juega malas pasadas), serán los amigos del alma.

Yo, como canta Marta Sánchez, siento que estoy colgando en sus manos, y sé que no me dejan caer. Ese el verdadero secreto de la amistad: la confianza ciega. Yo pondría, aún hoy y a mi edad, la mano en el fuego por ellas y sé que ellas también lo harían por mi. Y eso, eso sí que no tiene precio…y para todo lo demás…la conocida tarjeta de crédito del famoso anuncio.

Nosotras si que hemos estado juntas en la alegría y en la tristeza, en la riqueza y en la pobreza y en la salud y en la enfermedad. No como otros.
Nos desnudamos el alma y sabemos todo de nuestras vidas, excepto lo que por no afectarnos sólo a nosotras, traicionaría nuestras relaciones con terceras personas. Nunca nos juzgamos, aunque si nos aconsejamos, e incluso nos reñimos. Nunca preguntamos lo que es mejor no saber, aunque lo sepamos. Nos lo perdonamos todo y cuando una tiene una pena, organizamos un rápido conciliábulo, aún en la distancia, y nos las arreglamos para salvar esta ¡y lo que haga falta!.

Sólo una vez, y fue para siempre, no se perdonaron algo dos de mis amigas del alma. Tardé mucho en comprenderlo y aceptarlo porque yo, que soy parienta y por lo que parece bastante cercana, de la Mula Francis, lo intenté todo…Hasta que un buen día, años más tarde, me rendí a la evidencia.

Al principio lo consideré como un fracaso personal de mi natural capacidad de suavizar problemas, acortar distancias, quitar hierro a los asuntos espinosos y negociar acuerdos, que no rendiciones… Pero todo fue inútil, y un tanto avergonzada y frustrada por mi incapacidad, acabé aceptando que habría que continuar disfrutando de mis amigas del alma por separado….Y hasta hoy, que aunque en el fondo sigo sin comprenderlo del todo, entendí, no sin poco esfuerzo, que tenía que respetarlo.... Y como tampoco me quedó otra…

Mi vida está entretejida con las suyas, nos ha calcetado el tiempo y la historia y muchas de esas historias y sus hermanas pequeñas, las historietas, las hemos compartido, sufrido, y sobre todo, disfrutado juntas.
Yo creo que las emociones unen y cuando las compartes, más. Hemos llorado unidas, pero también y afortunadamente, hemos reído mucho, pero que mucho juntas.
Hemos hecho trastadas, hemos mentido, nos hemos servido de coartada ante padres y profesores y algún colectivo más, nos hemos llevado incluso por la fuerza e in extremis a los exámenes, nos hemos enamorado, nos han abandonado, hemos abandonado, nos hemos desenamorado, unas hemos tenido hijos, otras no, unas nos hemos casado , otras no, y otras ya no, hemos perdido seres queridos por el camino y siempre, siempre, pasado el tiempo prudencial y fisiológico que cada una tenemos para cicatrizar las heridas del alma, hemos sido capaces de reírnos de nuestras penas. Y otra vez, juntas.

Tengo historias divertidas con mis amigas para cubrir los post de este blog hasta que me jubile, pero algunas de estas por una razón o por otra, no deberían ser contadas aquí. Siempre habría alguien que saldría trasquilado y este ciber mundo sigue siendo un ciber pañuelo. 

Aunque ahora que lo pienso, alguna si que os iré “trasladando” aunque tenga que modificar ligeramente el escenario para, en caso de necesidad, disfrazar a quien fuera o fuese menester.

Y para terminar el que sería interminable post de mis amigas del alma, la verdad, y no es porque mi hija que ahora precisamente empieza a tejer su vida con las que serán sus correspondientes amigas, me pueda estar leyendo…. Pero...¡Bien buenas que fuimos!...Para lo malas que pudimos ser… O no….



Receta: Solomillos de cerdo agridulces con ciruelas y orejones

Ingredientes para 6 personas

5 solomillos de cerdo, (corregir cantidad según el tamaño de estos)
250 grs de ciruelas sin hueso + 250 grs de orejones
2 cebollas
1 vaso grande de brandy (u otro vino dulce: oporto, moscatel…)
Mostaza amarilla (dulce o no)
I bote de mermelada de frambuesa
1 vaso de vino de zumo de naranja
2 clavos, pimienta rosa, sal y aceite.

Aproximado proceder

Dejar marinando los solomillos unas horas o la noche anterior en el vino y el zumo de naranja

Escurrirlos bien, salpimentar y untarlos generosamente con la mostaza.

Dorarlos en un fondito de aceite en la cazuela donde se vayan a cocinar. Sellar por todas partes, retirar y reservar.

En la misma tartera, añadiendo algo más de aceite si fuera preciso, se dora la cebolla picadita, cuando está bien dorada, a fuego fuerte se añade el jugo de la maceración y se deja evaporar el alcohol.

Se incorpora, al gusto , la mermelada de frambuesa, (yo utilicé unos 2/3 del bote), se disuelve en la salsa y se sumergen en ella los solomillos previamente dorados, las ciruelas y los orejones.

Dejar hacer a fuego medio unos 15 minutos.

Pasar la salsa por la batidora y chino añadiendo un poco de mantequilla para que brille y algún orejón si ha quedado poco espesa.

Devolver la salsa a la cazuela, corregir de sal y calentar la carne unos minutos antes de servir. Cortar en caliente y en el último momento. decorar con los orejones y ciruelas.

Como guarnición, y como sugerencia, un puré de patatas a la vainilla o unas patatas confitadas en el horno con canela y comino, o simplemente fritas, como en la foto.

Y ya me contaréis….
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